De lo que se habla Relatable

El amor de Frida y Diego alrededor de la ciudad

Tormentosa, intensa, romántica y dolorosa. Así fue la relación de Diego Rivera y Frida Kahlo, quizás la pareja artística más famosa que la Ciudad de México vio nacer. Resultaba complejo entender por qué una mujer de 22 años se había enamorado perdidamente de un hombre de 43. Pero ella decía: “Diego era tan amable, tan tierno, tan sabio, tan dulce”.

El suyo fue un matrimonio complicado, poco común y lleno de problemas. Entre celos, infidelidades y venganza, la pareja terminó por divorciarse en 1939. Pero la separación duraría poco, pues decidieron volver a casarse un año más tarde, bajo el acuerdo tácito de una relación que poco respondía a la monogamia.

Fue esta ciudad la que fungió como el espectador clave de su poderoso amor. En distintos rincones de la capital se plasman varias de sus obras, pero destacan aquellos sitios que más allá de funcionar como escaparates de sus piezas, son en realidad lugares que fungen como auténticos testigos de su épica historia de amor. A continuación, un recorrido para comprender la relación de Frida y Diego en la Ciudad de México:

Primer encuentro: Colegio de San Ildefonso

La primera vez que estos dos cruzaron miradas fue en 1922, dentro de las instalaciones del emblemático Antiguo Colegio de San Ildefonso. Frida tenía solamente 16 años, se encontraba cursando el bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria. En aquel entonces, Rivera se hallaba pintando el mural de La Creación. Aquellas paredes no presenciaron más que un intercambio de palabras. Pero sin duda fue un momento clave para los dos, pues aquí se dieron cuenta de que compartían una pasión especial por el arte.

Matrimonio: Casa Azul

Fue hasta 1928 cuando la pareja fue formalmente presentada por Tina Modotti. Poco tiempo después, Frida le mostraría sus cuadros a Diego, quien instantáneamente pensó que tenía talento. Se casaron al siguiente año, y la casa que vio nacer a Frida fungiría ahora como hogar de la feliz pareja. Aquella edificación coyoacanense fue construida por el padre de Frida, Guillermo Kahlo. Destaca por su hermoso patio central, enmarcado por las famosas habitaciones que constituían la casa. Quien hoy la visita puede empaparse del gusto particular de la pareja artística, por los detalles de arte popular y prehispánico que abundan por sus rincones. Destacan también las prendas tan personales de Frida, los caballetes y los platos de barro con los que recibían para la cena a sus intelectuales invitados.

Trabajo: Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo

En 1931, por encargo de Diego Rivera, Juan O’Gorman diseñó lo que sería la primera estructura funcionalista de toda América Latina. En la colonia San Ángel Inn, se encuentran estas dos casas, que más bien se definían como casas-estudios. Aquí, la pareja llevó a cabo buena parte de su obra, además de que albergaba colecciones personales de artesanías mexicanas y otras piezas prehispánicas, las favoritas del pintor. Diego y Frida, al regresar a México luego de su estancia en Estados Unidos en 1934, vivieron en esta casa. Cabe mencionar, que en 1941, Frida regresa a la Casa Azul después de la muerte de su padre. Sin embargo, Diego permanece ahí hasta 1957. Lo cierto es que en las Casas Gemelas es donde Frida se consolida como pintora, mientras que Diego ahonda en las pinturas de caballete.

Nota extraída de: Mxcity.mx

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