Necesitamos hablar de Relatable

Home office: ¿bendición o pesadilla?

Una de las tendencias que más están ganando terreno dentro de las empresas, sobre todo para puestos corporativos, es el home office. Para algunos de nosotros una bendición, para otros una pesadilla, y para las empresas un salto de fe hacia sus colaboradores y hacia un mejor rendimiento.

Ganar-ganar

Este esquema ganar-ganar ofrece beneficios tanto a las compañías como a nosotros los Godínez. Empecemos con las ventajas para las empresas: aumento de la productividad en un 28%, reducción de costos (adiós cuenta millonaria de luz), mayor compromiso por parte de los colaboradores (porque ahora sí se ponen la camiseta) y menor ausentismo (¿para qué falto si ya estoy en mi casa?).

Ahora pasemos a los beneficios de la población Godín: reducción de gastos y tiempo de transporte (hola hora y media más de sueño, adiós dos horas de tráfico), aumenta nuestra disciplina y por tanto nuestra productividad (adiós distractores, hola espacio de trabajo funcional), y sobre todo, nuestra calidad de vida y nuestra felicidad (¡puedo trabajar desde mi casa en pijama!, vamos ¿quién no es feliz en pijama?).

Pero no todo es felicidad

A pesar de que no hay números oficiales para México, algunos sondeos realizados por bolsas de trabajo nos dan una idea de cómo está la situación, y es que 3 de cada 10 empresas ofrecen la oportunidad de trabajar desde casa, algunas como prestación. Pero la pregunta está en ¿por qué solo 3 de cada 10, si 8 de cada 10 tienen la tecnología y la infraestructura necesaria para hacerlo? Bueno, pues porque desafortunadamente México no está listo para eso.

Los espacios de trabajo están evolucionando, sí. Las prestaciones están mejorando, también. La cultura de las empresas está en sus pininos por innovarse, sin lugar a dudas… ¿peeeeeeeeero…? Pero la mentalidad de las empresas hacia sus colaboradores no ha cambiado mucho. Desafortunadamente todavía se piensa que para que alguien sea productivo en la oficina, tiene que estar al menos 8 horas diarias y tiene que ser supervisado a cada rato, ya no se diga a cada minuto (te estoy viendo micromanagement). Entonces, eso dificulta que las empresas puedan implementar el home office y confiar en que sus colaboradores hagan su trabajo desde donde sea que decidan estar.

¿Entonces? ¿Voy a estar esclavizado de 9 a 6 todos los días hábiles de mi vida laboral? Yo esperaría que no, pero no hay promesas en combate. Se puede lograr, sí. A través de una confianza y compromiso mutuos entre colaboradores y empresas, en donde los dos puedan dar ese salto de fe y en donde los dos estén dispuestos a mejorar.

Artículo extraído de: La Silla Rota

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s