La desvalorización de las mujeres en la historia de la música

Al preguntarnos por nombres de importantes compositores, vienen a nuestra mente Bach, Mozart, Beethoven y Vivaldi por mencionar algunos, pero ¿podrías mencionar nombres de compositoras? ¿a cuántas de ellas conocemos? Sus obras no las interpretaban en conciertos, ni mucho menos pensar que podríamos encontrarlas en alguna tienda de discos, al contrario, a ellas siempre las mantenían en segundo término, silenciadas.

La iglesia católica celebra cada 22 de noviembre a Santa Cecilia, la patrona de los músicos, nombrada así por el papa Gregorio XIII; pero esto no significa que la relación de las mujeres y la música estuviera considerada como algo normal, al contrario, eran silenciadas y reprimidas.

El papa Inocencio IX declaró en 1686:

«La música es totalmente dañina para la modestia que corresponde al sexo femenino, porque se distraen de las funciones y las ocupaciones que les corresponden (…) ninguna mujer, bajo ningún pretexto, debe aprender música o tocar algún instrumento musical».

Este edicto fue renovado en el año de 1703 por Clemente XI.

De todas las áreas relacionadas con la música en la historia, el de las compositoras ha sido el que más prohibiciones ha sufrido, pues históricamente no hay antecedentes para poder justificar su existencia musical, al contrario, ellas han sido las que tienen que pelear para ser reconocidas en un mundo de varones. Seguramente un gran número de obras anónimas fueron escritas por mujeres, o tal vez se escondían bajo un nombre masculino, precisamente para protegerse de haber cometido la “osadía” de dedicarse a la música.

En el año 600 a.C, la poetisa Safo fue admirada por Sócrates, Platón y Aristóteles debido a sus grandes composiciones. Mientras tanto, en Roma, Cecilia (nombrada patrona de la música en el siglo III) y Mesalina son grandes ejemplos de mujeres que se dedicaban a la música.

Dentro de la música popular, también existieron trovadoras como la Condesa de Día o Tarsiana pertenecientes a los siglos XII y XII respectivamente; ellas gozaron de gran libertad creativa y sus obras innovadoras son ejemplo de ello.

Una historia sorprendente es la alemana María Anna Mozart (1751-1829) mejor conocida como Nannerl, y hermana del Amadeus Mozart. Ella fue desvalorizada por su padre, el cual consideraba que ninguna mujer era capaz de componer. Sin embargo y a pesar de esto, ella nunca perdió las ganas de componer nuevas obras; la mejor prueba de ello son sus composiciones para piano. Incluso, estudios consideran que, de haber sido apoyada, su talento hubiera superado al de su famoso hermano.

Maddalena Casulana (1544-1590) fue la primera compositora en ver su música impresa y publicada, y expresó su opinión en su primer libro:

«Deseo mostrar al mundo, tanto como pueda en esta profesión musical, la errónea vanidad de que solo los hombres poseen los dones del arte y el intelecto, y de que estos dones nunca son dados a las mujeres».

A lo largo de la historia muchos han sido los ámbitos en los que la mujer ha luchado para alcanzar igualdad, y hoy en día en el mundo de la música, los hombres son los que toman las decisiones respecto a los programas musicales. A pesar de que lamentablemente las mujeres siguen siendo relegadas a las labores del hogar y la maternidad, su aportación musical ha sido esencial a lo largo de la historia.

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